sábado, 30 de mayo de 2009

Negligencia y muerte fetal tardía

Una de las violaciones más graves a los derechos de la mujer es la deficiente vigilancia durante el trabajo de parto.

Si bien el mecanismo mediante el cual el organismo femenino logra la expulsión del feto en un embarazo de 9 meses sin complicaciones (trabajo de parto), es un proceso natural, con elevadas posibilidades (aproximadamente 85%) de que culmine en la obtención de una niña o niño sin problemas, también existe el riesgo de que el proceso natural se complique y tenga que convertirse en un evento médico que requiera atención hospitalaria para evitar la muerte materna o fetal, por ello es necesario vigilarlo cuidadosamente.

Tratando de evitar complicaciones, en las instituciones de salud se ha optado por manejar a las mujeres que acuden para atención de un embarazo no complicado en trabajo de parto, como si estuvieran enfermas y requirieran atención médica, en un modelo de atención denominado "medicalizado"; se les coloca suero a su ingreso, se les acuesta en una cama, se les aplica una sustancia denominada oxitocina para aprontar el parto y se espera la evolución, sin permitir a la parturienta deambular o tomar la posición que ella misma elija, ni que sea acompañada por algún familiar. En pocas ocasiones, sin embargo, se vigila cuidadosamente la frecuencia cardiaca fetal, debido a la sobreocupación de la mayoría de las unidades médicas.

Desgraciadamente la atención medicalizada del trabajo de parto no ha logrado mejorar los resultados en la atención del parto, existiendo en nuestro país todavía elevadas tasas de mortalidad materna y mucho más elevadas tasas de complicaciones fetales y neonatales, a pesar del alto índice de cesáreas.

Especialmente debe mencionarse que en las instituciones hospitalarias de nuestro sistema de salud no se vigila el bienestar fetal adecuadamente durante el trabajo de parto, lo que determina que en los casos en que se presenta asfixia fetal o sufrimiento fetal agudo, ello no se identifque oportunamente y, consecuentemente, se actúe tardíamente, con graves consecuencias para la salud del recién nacido o incluso con la muerte del feto antes de morir.

El ejemplo más claro de la falta de vigilancia del trabajo de parto es la costumbre de hospitalizar a las embarazadas en trabajo de parto hasta que el proceso se encuentra avanzado con 4 o 5 cm de dilatación y, muchas veces, después de varias consultas en que les fue negado el ingreso y enviadas a su casa con la indicación de regresar más tarde. A muchas de esas mujeres, cuando regresan a consulta, se les informa que su feto ha muerto dentro de la matriz.

La costumbre de hospitalizar a las pacientes hasta que tienen una dilatación de 4 o 5 cm contraviene lo dispuesto en la Norma Oficial Mexicana respectiva, en la que se ordena que durante el trabajo de parto debe vigilarse la frecuencia cardiaca fetal cada 30 minutos, antes durante y después de la contracción uterina. Al enviar a las pacientes a su casa, con la indicación de regresar horas más tarde, los médicos determinan que durante muchas horas la frecuencia cardiaca fetal no sea vigilada adecuadamente. Debiendo señalar, que en la mencionada Norma no se indica la dilatación con la que debe hospitalizarse una paciente.

En ese contexto, en muchas ocasiones en que el feto muere dentro de la matriz durante el trabajo de parto en un embarazo de término normal (muerte fetal intrauterina tardía transparto), se hace evidente que ello se debió a la falta de vigilancia cuidadosa del trabajo de parto, con falta de identificación de alteraciones de la frecuencia cardiaca fetal que, en caso de haberse detectado, habrían dado lugar a acciones médicas que podrían haber evitado la muerte fetal. En esos casos de hace evidente una mala práctica médica que ocasionó la muerte fetal.

Es necesario que los grupos sociales preocupados por promover el respeto a los derechos de las mujeres presionen a las autoridades para cambiar la conducta seguida en la mayoría de los hospitales públicos, para evitar muertes fetales o neonatales, exigiendo una vigilancia cuidadosa del trabajo de parto.